POR QUÉ ES IMPORTANTE LA ECONOMÍA NARANJA

Economía Naranja: Es una herramienta de desarrollo cultural, social y económico. Se diferencia de
otras economías por el hecho de fundamentarse en la creación, producción y
distribución de bienes y servicios, cuyo contenido de carácter cultural y creativo
se puede proteger por los derechos de propiedad intelectual.

QUÉ SE BUSCA CON LA POLÍTICA DE ECONOMÍA NARANJA

Fortalecer y crear mecanismos que permitan desarrollar el potencial económico de
la cultura y generar condiciones para la sostenibilidad de las organizaciones y
agentes que la conforman, en concordancia con los Objetivos de Desarrollo
Sostenible (ODS).
Se pretende propiciar condiciones para generar empleo digno en el sector cultural,
apoyar la materialización de nuevas ideas creativas y productos innovadores,
fortalecer los saberes ancestrales, las prácticas del patrimonio cultural y la
transmisión de conocimientos tradicionales.

La Economía Naranja como eje de desarrollo

Ahora que la tendencia en el comercio creativo se inclina en favor de los servicios, la delantera la tomarán las naciones con una estrategia digital intensiva en “mentefacturas” y que hagan de la Economía Naranja uno de sus principales ejes de desarrollo para la creación de empleos y riqueza. “Mentefacturas” como el arte, el diseño, los videojuegos, las películas y las artesanías llevan consigo un valor simbólico intangible que supera a su valor de uso. 

Otra opción es convencer al talento de los 107 millones de jóvenes (entre 14 y 24 años, que viven en Latinoamérica y el Caribe) por la adopción temprana de modelos de negocio basados en las “mentefacturas” (base de una Revolución Naranja) y construir un imperio basado en esta creatividad. 

El acceso (virtual o físico) es clave, al igual que el contacto entre audiencias, contenidos, creativos, emprendedores y tecnología. Acceso y contacto son los catalizadores fundamentales para generar la innovación que se deriva de la fertilización cruzada de ideas, usos, interpretaciones, costumbres. 

Actualmente la cultura en su conjunto es tratada por la sociedad como un bien público, esta situación le hace mucho daño a los artistas y a los creativos, pues les niega al menos dos derechos fundamentales: el reconocimiento de su actividad como un trabajo legítimo y una remuneración adecuada. Al mismo tiempo, le niega a la sociedad el progreso que artistas, creativos y toda su cadena de valor pueden aportarle.

El intercambio cultural y los procesos económicos que transforman los contenidos simbólicos en bienes y servicios para la sociedad están en constante evolución. Hoy por hoy, la naturaleza del consumo de contenidos es de nicho. Se necesita adoptar un Mercado Interamericano de Contenidos Originales (MICO).

En el desarrollo de la Economía Naranja es posible cerrar las brechas sociales y a acercar a las personas más humildes con las más privilegiadas alrededor de un propósito común. Y existen muchas personas que tienen la motivación para emplear las herramientas de la Economía Naranja en la integración social.

Fuente:https://connectamericas.com/

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